Hola, ¿cómo estás? Te cuento que llegaron cuatro anécdotas más del día del terremoto. Agradezco mucho que haya personas interesadas en participar.
Sabemos que el terremoto del pasado 10 de agosto fue catastrófico. Muchas personas lo perdieron todo, muchas perdieron a su familia. Pero ver el otro lado de la moneda, esas cosas que nos pasaron en medio del caos, nos puede aliviar un poquito el corazón.
Espero que las disfrutes. Y si tienes algo por contar, sea del terremoto o de otra cosa, aquí estoy para leerte. Aquí vamos:
"Yo creí que había sido la única que salió en bola a la calle"
— Camila, 24 años, Pereira
Yo me estaba exfoliando. O sea, estaba totalmente desnuda en el baño, llena de crema, cuando empecé a sentir un movimiento suave. No me preocupé. Pero de un momento a otro se sintió horrible y todo se empezó a caer en el baño. Yo tenía puesto unos calzones y no tenía toalla a la mano. No pensé. Salí disparada tapándome con las manos, lo sé.
Yo no vivo en un edificio, vivo en una casa. Cuando salí a la calle así — sin zapatos, sin ropa, llena de crema por todo el cuerpo — una vecina que tenía una chaquetica salió corriendo y me la pasó. Nadie me dijo nada. Todos trataban de disimular que me estaban mirando. Lo importante es que estamos bien. Ya después de que pasó el susto, nos entró fue la risa. Ahora veo a mis vecinos y no me da pena nada. Mejor dicho, les tengo mucha confianza. Ya me vieron literalmente como Dios me trajo al mundo. ¿Qué más se le puede hacer?
"Salvé al perro pero se me olvidó el bebé"
— Anónima
Esto me da mucha pena contarlo. Es la primera vez que lo cuento y no lo sabe ni siquiera mi familia. Cuando empezó a temblar yo estaba en la sala viendo televisión. El bebé de mi hermana estaba dormido en el cuarto y el perro estaba a mi lado. En el momento del susto, mi reacción fue agarrar al perro y salir corriendo.
Cuando llegué a la puerta del edificio pensé: ¡el bebé! Me devolví corriendo como una loca. Milagrosamente se quedó dormido y no se enteró de nada. Pero no le dije nada a nadie. Yo estaba sola en la casa cuidando a mi sobrino. Todos creen que agarré al bebé y le grité al perro para que corriera detrás de mí.
Me siento muy culpable. Amo a mi sobrino y realmente no sé por qué reaccioné así. Me arrepiento, pero nunca le voy a contar a mi familia.
"Le mandé un 'te amo' al jefe"
— Sebastián, 26 años
Yo estaba trabajando desde la casa cuando empezó a temblar fuertísimo. Agarré el celular para escribirle a mi mamá porque uno en esos momentos piensa en la mamá, eso es así. El tema es que estaba temblando tanto — yo, no el piso, bueno, los dos — que le mandé un "te amo ma, ¿estás bien?" al grupo de trabajo. Al grupo. Donde está mi jefe. Y tres gerentes. Nadie dijo nada en el momento, todos estaban asustados también. Pero al otro día mi jefe me escribió: "Seba, yo también te quiero, pero no tanto." Yo sé que no es nada impresionante, pero bueno, es mi pequeño aporte.
"Fueron los dos días más horribles de mi vida"
— Valentina, 27 años
El temblor me agarró llegando al trabajo. En ese momento yo no dimensionaba la gravedad de la situación, pero mi jefe nos despachó a todos. Cuando llegué a mi casa, la puerta estaba abierta de par en par y Timón, mi perrito, no estaba por ningún lado.
Sentí que el corazón se me detenía. Me faltó el aire. Ya sabía que mis amigos y mi familia estaban bien, pero mi perrito estaba perdido. El movimiento fue tan fuerte que la puerta cedió y él salió. No me fijé en lo material, no me importó nada de lo que se había caído o roto en el apartamento. Solo quería volver a ver a Timón.
Publiqué en todas las redes, en Facebook, en Instagram, en todo. Voluntarios del sector me ayudaron a buscarlo. Dos días después lo encontraron: estaba todo sucio y con una patica lastimada, pero estaba vivo. Ya está bien y volvió a casa. Pero fueron los dos días más horribles de mi vida.
Esta fue la última historia del día de hoy. Recuerda que puedes dejarme un comentario o llenar el formulario de contacto si quieres contarme algo. Si llegan más historias, hago otro artículo. Cuídate mucho.
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