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Historias de terror reales que me contaron mis familiares: experiencias paranormales

Toda familia tiene historias que no tienen explicación. De esas que se cuentan bajito, en la cocina, cuando ya es tarde y alguien dice "a mí me pasó algo una vez...".

Y ya que Halloween está a la vuelta de la esquina, decidí compartirte algunas que recuerdo de mi familia. No son las más terroríficas, pero hay más. Por ahora te dejo estas tres mientras refresco la memoria preguntándole a la familia y, ¿por qué no?, a mis amigos también. Viene segunda parte.

Los lamentos en la noche de Chipre

Mi papá lleva más de 25 años vendiendo obleas en Chipre, acá en Manizales. Y en todo ese tiempo le han pasado cositas extrañas que algún día le voy a preguntar bien para contártelas. Pero esta fue la última que me contó, justo antes de que lo cambiaran de punto.

Ya estaba cerrando el negocio cuando llegó un muchacho en un carro a pedirle una oblea. Se la sirvió y el pelao se puso a charlar con él. Mi papá siguió cerrando y, cuando terminó, se quedó esperando su taxi para irse a la casa. El muchacho se quedó ahí haciéndole compañía.

Ya estaba todo cerrado. Eran como las 12 de la noche. No había nadie más en la calle. Solo ellos dos, parados ahí en el silencio.

Y de la nada, se empezaron a escuchar unos lamentos. Pasito. Como unos quejidos bajitos que estaban ahí pegaditos de ellos, al ladito, como si alguien estuviera justo al lado susurrando.

El muchacho se puso pálido y le preguntó a mi papá si él también había escuchado. Mi papá le dijo que sí, pero que no se asustara, que tranquilo. El pelao estaba supremamente nervioso.

No había una sola alma cerca. Bueno... almas sí habían.

La despedida del tío a través del equipo de sonido

Hace unos 15 años murió el tío de mi papá. Le dio un infarto. Ellos dos trabajaban juntos en el puesto de obleas y se querían mucho.

Esa misma madrugada, mientras todos estábamos descansando en la casa, el equipo de sonido se prendió solo. La luz de la sala empezó a parpadear y el equipo comenzó a pasar de emisora en emisora, mientras el volumen iba subiendo poco a poco.

Obvio nos despertamos y corrimos a ver qué estaba pasando. Estábamos ahí parados, sin entender nada, viendo cómo cambiaba de emisora solo.

Y entonces paró.

Paró justo cuando llegó a la narración de un partido de fútbol.

Ellos amaban ver fútbol juntos. Era su cosa, su plan de siempre. Y esa madrugada, el equipo buscó entre todas las emisoras hasta llegar a la única que estaba transmitiendo un partido.

Nosotros creemos que se estaba despidiendo de mi papá. A su manera. Con lo que más los unía.

Todavía se me pone la piel de gallina cuando lo cuento.

Mi mamá habló con alguien que ya no estaba vivo

Esta historia me la contó mi mamá y todavía le duele recordarla.

Hace muchos años asesinaron a un primo de ella. No recuerdo bien todos los detalles, pero lo que sí tengo claro es lo que mi mamá vivió esa misma noche.

Ella venía llegando a la casa muy tarde. Y al acercarse, vio a alguien parado afuera. Era él. Su primo. Ahí, tranquilo, como si nada.

Él le dijo que le agradecía por todo, que la recordaba mucho. Mi mamá, sin sospechar nada, le contestó que después se veían y que le alegraba mucho saludarlo. Cada quien siguió su camino.

Lo que ella no sabía era que, para esa hora, él ya estaba muerto. La policía confirmó que lo habían asesinado antes de que mi mamá lo viera afuera de la casa.

Cuando se enteró, le dio muy duro. Pero no por el miedo. Sino porque dice que no aprovechó bien ese momento. Que si hubiera sabido, lo habría abrazado, le habría dicho más cosas. Pero en ese momento fue solo un saludo rápido, un "después nos vemos" que nunca llegó.


Por qué cuento estas historias

No sé si crees en lo paranormal o no. Yo tampoco sé exactamente qué creo. Pero sí sé que las personas que me contaron estas historias no tenían razón para inventarlas. Son mi familia. Y cuando ves la cara de tu mamá contando algo que todavía le duele, o a tu papá recordando un momento que lo dejó helado, no necesitas pruebas.

A veces las historias más aterradoras no están en las películas. Están en la sala de tu casa, contadas en voz baja por alguien que las vivió.

Si tu familia también tiene historias así, de esas que se cuentan cuando se va la luz o en las reuniones de diciembre, cuéntamela por acá. Este blog siempre tiene espacio para una buena historia de terror.

Vanessa
Vanessa
Detrás de cada historia hay alguien que dice: a mí también me pasó.

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