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Trágame tierra: 10 momentos vergonzosos que la gente nos confesó (Parte 1)

Bienvenidos a la primera entrega de Trágame Tierra. Una sección donde personas reales nos cuentan esos momentos vergonzosos que quisieran borrar de su memoria para siempre. Pero no pueden. Y nosotros tampoco después de leerlos.

Les pedimos a varias personas que nos confesaran su peor momento de pena ajena, de esos donde lo único que quieres es que se abra un hueco en el piso y desaparecer. Algunas te van a dar risa, otras te van a hacer cerrar los ojos del cringe, y con alguna te vas a preguntar cómo esa persona siguió con su vida después de eso.

"Tenía una presentación en clase de economía y conecté mi computador al proyector. Para terminar iba a reproducir un video de YouTube para explicar algo. Cuestión que la noche anterior había estado curioseando páginas para adultos y se me olvidó cerrar la que estaba viendo. Cuando abrí el navegador, se vio en pantalla gigante el video que estaba viendo pa... ya saben qué. Yo quería que se abriera la tierra. No hay palabras para expresar la vergüenza que sentí. Todos quedaron en shock, nadie sabía cómo reaccionar. Solo hubo un silencio incómodo que sentí eterno."
— Tomás, 20 años
"En una reunión de trabajo me quedé dormido. No me hubiera importado tanto, pero resulta que roncaba. Mi jefe me despertó y todo el mundo estaba muerto de la risa. Al día siguiente alguien lo puso en el grupo de WhatsApp de la oficina. Todavía me lo recuerdan."
— Santiago, 29 años

Nota de Vanna: Santiago, pero ¿cómo te quedas dormido en una reunión? O sea, al menos no ronques.

"Estaba teniendo una conversación intensa con un muchacho por WhatsApp. En eso mi mamá me empezó a escribir preguntándome cosas de madre. Le respondí, me salí de su chat y me tomé una fotico traviesa para mandársela al man. Cuestión que en vez de mandársela a él, se la mandé a mi madrecita. Con mensajito pícaro incluido. Yo salí de WhatsApp re emocionado esperando respuesta... hasta que me llegó un mensaje de mi mamá que decía: '¿Y esa manguera, hijo?'. Borré todo al instante. Pero cuando la vi en persona me puse de todos los colores. Ella no podía de la risa. Fue la cosa más vergonzosa que me ha pasado en la vida."
— Anónimo, 22 años

Nota de Vanna: JAJAJJA ¿ya no es "y esa rosa"? Ahora es "¿y esa manguera?".

"En la universidad estaba comiendo en la cafetería y me ahogué con un pedazo de arepa. Empecé a toser como loca y escupí la arepa en la mesa del lado. Lo vergonzoso es que ese pedazo babeado cayó en el plato de una muchacha. Me dio tanta pena que no volví a esa cafetería en mucho tiempo."
— Juliana, 20 años
"En el colegio me tiré un gas en plena exposición. El salón estaba en silencio total. Todo el mundo lo escuchó. La profesora trató de disimular pero se le salió la risa. Me pusieron un apodo que al día de hoy me siguen diciendo. Soy 'el gaseoso'."
— Anónimo, 17 años
"Fui a la casa de los papás de mi novia por primera vez. Intenté ser educado y ayudar en la cocina. Agarré un vaso que creí que era agua y le di un trago largo. Era aguardiente. Yo tenía 14 años y nunca había probado alcohol. Escupí todo encima de la mesa y empecé a toser. El papá de ella se me quedó mirando sin decir nada. Llevamos 4 años juntos, pero cada que pueden lo recuerdan para poderse reír de mí."
— Mateo, 18 años
"Estaba en un ascensor lleno de gente desconocida y me entraron unas ganas impresionantes de estornudar. Fue tan fuerte que me salió un moco gigante que cayó directo al piso. Nadie dijo nada, pero todos me miraban disimuladamente y ponían la vista directo en el moco. Tenía que bajar al primer piso y faltaban ocho. El tiempo nunca pasó tan lento."
— Anónima, 27 años

Nota de Vanna: Esos 8 pisos debieron sentirse como 80.

"Le escribí a mi crush por Instagram un mensaje larguísimo diciéndole todo lo que sentía. Me dejó en visto. Al otro día lo vi en el colegio caminando con una muchacha. No sabía si era una amiga o la novia. Pero me miraron. Esa misma tarde subieron una foto juntos, abrazados, con un corazón y un 'te amo'. Yo borré mi cuenta. No quería volver al colegio. Supliqué y me hice la enferma como por una semana."
— Sofía, 15 años
"Iba bajando las escaleras de la estación de TransMilenio en hora pico. Me tropecé y me llevé por delante a una señora. Ella se volteó furiosa porque casi se cae por las escaleras. Yo no sabía si pedirle perdón o salir corriendo. La verdad hice las dos cosas. Pero cuando me paré para huir, me volví a tropezar. La gente ya no sabía si ayudarme o grabarme, y la señora ya no sabía si sentir lástima o rabia."
— Valentina, 19 años

Nota de Vanna: Valentina, caerse una vez es un accidente. ¿Dos veces? Eso ya es talento.

"Estaba en la oficina mensajeándome con una amiga, contándole sobre un problema que tenía con un compañero de trabajo. Pero el chat no fue suficiente, así que la quise llamar. La llamé y ni esperé a que hablara. Le empecé a contar todo: que era un intenso, que olía raro, que no soportaba cómo hablaba, que hacía mal su trabajo y que en verdad esperaba que lo despidieran. Pero yo no entendía por qué ella no me decía nada. Cuando miro la pantalla para ver si es que estaba hablando sola, resulta que lo había llamado a él. Escuchó todo. Yo quería que me tragara la tierra. Le empecé a decir que me disculpara, que estaba muy enojada, pero inmediatamente me colgó."
— Andrea, 30 años

La verdad es que todos tenemos un momento trágame tierra guardado. Uno de esos que cuando lo recuerdas te da un escalofrío y piensas: "no puedo creer que eso me pasó a mí". Pero aquí estamos, vivos, contándolo y riéndonos de lo que en su momento fue el peor momento de nuestras vidas.

Esta fue la primera entrega de Trágame Tierra, pero vienen muchas más. Si tienes un momento vergonzoso que quieras compartir, puedes enviárnoslo por el formulario de contacto o dejarlo en los comentarios. Puede ser con tu nombre o totalmente anónimo. Aquí no juzgamos, aquí nos morimos de la risa juntos.

Pendientes de la Parte 2. Esto apenas empieza.

Vanessa
Vanessa
Detrás de cada historia hay alguien que dice: a mí también me pasó.

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