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Presencié un exorcismo real: mi experiencia paranormal más aterradora

En el artículo anterior te conté historias de terror que me contaron mis familiares. Pero hoy te toca escuchar una mía. Porque sí, yo también he tenido mis acercamientos a lo paranormal. No es mucho, pero es trabajo honesto.

Y la que te voy a contar hoy es fuerte. Porque no fue un ruido extraño ni una sombra rara. Me tocó presenciar un exorcismo.

Mi mejor amiga me pidió que la acompañara

Un día mi mejor amiga me llamó y me dijo que le iban a hacer un trabajo espiritual a su casa. Que si la podía acompañar. Yo, como buena amiga y como persona que no mide consecuencias, le dije que sí.

No tenía ni idea de dónde me estaba metiendo.

La señora del ritual

Cuando llegué a la casa, había varias personas ahí. Nos hicieron sentar en círculo. La señora que iba a hacer el trabajo era una viejita. Y cuando digo viejita, es que se le veía muy mayor. Necesitas ese contexto para lo que viene después.

Ella nunca se sentó en el círculo con nosotros. Estaba de pie, hablando, tirando algo por la casa —no recuerdo bien qué era— y explicando lo que estaba sintiendo.

Hasta ahí todo iba... bueno, raro, pero controlado.

Y entonces pasó

La señora dijo que había sentido a la entidad que estaba en la casa.

Y después de decir eso, aparentemente la entidad la poseyó.

La viejita —esa señora que se veía que apenas podía caminar— empezó a moverse de una manera que no era normal. Se movía rápido, brusco, como un animal. Hacía unos sonidos horribles que no te puedo describir bien porque no se parecían a nada que yo hubiera escuchado antes. No eran gritos. No eran quejidos. Eran otra cosa.

Las personas que estaban con ella empezaron a gritar: “¡No se dejen tocar por nada del mundo!”.

Y yo ahí sentada, sin entender bien qué estaba pasando pero con el corazón a mil.

La mamá de mi amiga no paraba de llorar

La mamá de mi mejor amiga estaba destrozada. Lloraba sin parar. Y lo peor es que la señora poseída se le empezó a acercar a ella. Se movía en su dirección y la gente le estaba dando con las sillas donde estábamos sentados para alejarla.

Mi mejor amiga, al ver que esa cosa se le acercaba a su mamá, se paró desesperada a ir hasta donde ella.

Y ahí fue cuando yo reaccioné.

La agarré del pelo y no la solté

La pendeja de mi amiga iba directo hacia la viejita poseída. Directo. Sin pensar. Y todos nos habían dicho que no nos podíamos dejar tocar.

Entonces hice lo único que se me ocurrió: la agarré del pelo y la arrastré hasta el patiecito de la casa. Así, sin delicadeza, sin permiso, sin pensar dos veces. La arrastré y no la solté.

Desde adentro no paraban de escucharse sonidos espantosos. La gente gritaba. Todo era un caos.

Y yo ahí, agarrada del pelo de mi amiga en el patio, rezando con una devoción que no sabía que tenía. Me acordé de todas las oraciones que me enseñaron mis abuelitas. Todas. El Padrenuestro, el Avemaría, el Credo, las que ya ni sabía que me sabía. Ese día las recé todas con una fe que nunca había sentido en mi vida.

Y no soltaba el pelo de mi amiga.

El después

Al final, aparentemente desterraron a la entidad. La señora volvió a la normalidad. Todo se calmó.

Pero ¿quién me quitaba ese susto tan hijuemadre? Nadie. Yo salí de esa casa temblando, con las manos sudadas y con ganas de ir a meterme a una iglesia.

¿Fue real?

Esa es la pregunta que mi amiga y yo nos hemos hecho mil veces. Al día de hoy no sabemos si todo lo que pasó fue verdad o si fue un montaje. Han pasado otras cosas después que nos han hecho dudar. No te puedo contar los detalles de por qué dudamos porque no son míos para contar, pero lo que sí te digo es que la duda está ahí.

Lo que sí fue real fue el miedo que yo sentí. Eso no me lo inventé. Los sonidos, los movimientos de esa señora, el llanto de la mamá de mi amiga, los gritos de que no nos dejáramos tocar. Montaje o no, yo lo viví como si fuera verdad. Y eso es lo que cuenta.


Lo que me quedó

De esa experiencia me quedaron dos cosas: la primera es que nunca vuelvo a acompañar a nadie a un exorcismo. La segunda es que soy capaz de arrastrar a alguien del pelo si la situación lo amerita. Y mi amiga lo sabe.

Si tú también has vivido algo paranormal, algo que no puedes explicar, algo que te dejó con el corazón en la garganta, cuéntamelo por acá. Este blog siempre tiene espacio para una buena historia de terror. Y si es tuya, mejor.

Vanessa
Vanessa
Detrás de cada historia hay alguien que dice: a mí también me pasó.

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